Innovación: cambio que introduce novedades

– La palabra innovación, repetirla tantas veces hasta que pierda sentido, fonéticamente es difícil repetirla rápidamente, parece trabalenguas. Para que las ideas fluyan sólo es necesario saber escucharlas ya que fluirán igual, inevitablemente. Una propuesta clásica que me fascina es la de Tristán Tzara que, para escribir un poema, nos invita a comprar el diario de la mañana, recortar las palabras de una página, meter las palabras en una bolsita de papel, agitarlas, sacarlas una a una, et voilà. La escritura automática también fue un recurso que nos dejaron los surrealistas y que no he dejado de practicar, como ahora mismo cuando escribo. Menciono estas dos propuestas metodológicas para acercarnos a la idea de innovación por alguna parte. Para asomarnos a la innovación por alguna rendija.

– Se instalará un zeppelín anclado a Polo Garaia, provisto con una antena de conexión inalámbrica y paneles solares. Las interficies estarán donde uno quiera, las salas o espacios de colaboración serán portátiles. Se construirá un invernadero, con sistema de auto abastecimiento de agua y paneles solares, donde la gente podrá cultivar lo que desee. Las cocinas y comedores serán amplios y ocuparán un lugar central. Habrá fuentes con frutas por doquier.

– ¡Pensemos en los pies!, lo propone Francisco Varela para tratar de saber qué somos. Ahí están los pies, los usamos todos los días pero nos acordamos de ellos sólo cuando nos causan molestia. ¿Dónde pasa uno? ¿En qué lugar ocurre el fluir mismo del pensamiento? ¿Dónde ocurre una empresa?

– Las células formaron tejidos, los tejidos formaron órganos, los órganos un organismo. ¿Por qué pensar entonces que la sensación de ser se centra fundamentalmente en la cabeza donde situamos la mente? Un organismo funciona desde todas sus partes. Lo mismo pasa con una empresa.

– La competencia es un fenómeno cultural y humano y no constitutivo de lo biológico. Como fenómeno humano la competencia se constituye en la negación del otro (”Emociones y Lenguaje en Educación y Política”). Las empresas que compiten están impedidas de cooperar y sin cooperación no hay vida posible.

– Alguien dice por ahí que ya no hay que pensar en consumidores, sino en colaboradores. El éxito del software libre, por ejemplo, ha estado basado en que no sólo hay consumidores que lo utilizan gracias a su mínimo coste en dinero, sino que aquellos que lo utilizan participan en su construcción y también de su filosofía.